Hace días descubrí un video en internet, en el que una monja benedictina que es médico, aconseja a la población no vacunarse de la Gripe A. por una serie de graves malversaciones cometidas no sólo por alguno de los laboratorios farmacéuticos encargados de fabricar las vacunas, sino también por la propia OMS.
Las acusaciones son extremadamente graves pero ella va referenciando una a una de sus afirmaciones, a publicaciones de prestigio internacional en el ámbito de la medicina.
Busqué por diversos medíos de comunicación algún artículo que rebatiese sus comentarios.
Pueden tener razón aquellos argumentos que indican que una niña de 16 años no está capacitada ni para abortar ni para casarse, la reflexión podía ir más allá e incluir a personas de 30, 40 o 50 años así como también podría ser cuestionada su capacidad educativa.
La cuestión es que nunca se llega a los motivos reales que nos inducen a realizar ciertas acciones, de este modo todo adquiere la forma de esteriotipo y tópico con el que hemos de enfrentarnos si no queremos quedar en la clasificación política, religiosa, social, ideológica, urbana o económica.
La postura de la clasificación nos ayuda a mantener un orden pero nunca será una buena medida para legislar ni proporcionará coherencia.
La excusa de la Gripe A, introducirá medidas de emergencia que afectarían directamente a los derechos y la protección jurídica de los ciudadanos.
Según informaciones provenientes de un grupo de jueces publicadas en el diario Liberation, la policía podría detener a un sospechoso durante 6 meses, no podrían contactar con un abogado, niños podrían ser juzgados como adultos, etc,...
España jamás superó su propia miseria
Jueves, 03 de Septiembre de 2009 00:00
Corría en año 1978 cuando transpasé por primera vez en mi vida la frontera de los Pirineos. Llegue a un país donde me pareció que los primeros pueblos que atravesamos estaban de fiestas por lo engalanados que estaban sus comercios, sus puentes y sus calles.
La primera vez que tube que usar un servicio público en una estación de servicio de pueblo (con un platito en el entrada para dejar la voluntad) suspiré pensando que algún día yo tendría uno similar en mi propia casa, y por supuesto cuando el España entrase en Europa las cosas cambiarían y los "todos los servicios" se parecerían al de este país europeo.
Treinta y un años (31) después, jamás imaginé que una historia como la que circula por internet en plan chiste, pudiese ser real y estar plenamente vigente en 2009. (¿Porque siempre habré sentido una cierta nostalgia de emigrar?):
Comentario gracioso que corre por internet: El secreto de la mujeres en el cuarto de baño:
El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de pequeña (años 70) tu madre te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.
Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público'
Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.