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El gobierno francés de la época (El general Charles de Gaulle y compañía), y el actual gobierno francés (Chirac y compañía) ante los nativos Argelinos que se “unieron” (ya se verá el porqué de las comillas) a Francia para luchar contra el movimiento por la independencia de Argelia (la FNL), los llamados “Harkis” (el nombre refiere al concepto árabe de tropa) . Estas personas no se consideraban ni siquiera soldados, se les pagaba de acuerdo a contratos mensuales.
Entre marzo y abril de 1962 se cometieron matanzas y torturas en los campos de concentración y trabajos forzados de la FNL que se encontraban en la frontera con Libia. Estos campos albergaban a más de 24.000 personas según la cruz Roja. Hombres, mujeres y niños, eran torturados buscando producir, según declaraciones de los propios torturadores, el mayor sufrimiento posible antes de que sobreviniera la muerte de los Harkis cautivos.
Pero la mayoría de los Harkis no llegaban si quiera a los campos de concentración: alrededor de 150.000 Harkis fueron masacrados por sus propios compatriotas. El delito, según los propios certificados oficiales que autorizaban la pena de muerte era simplemente “ser Harki”.
¿Cómo se llegó hasta esa situación de descomunal violencia entre pares? Aquí es donde es necesario mencionar a Francia y al gobierno francés.
Los Harkis era la denominación que se dio a los argelinos que se lucharon bajo las filas del ejército francés contra la FNL, el ejercito de liberación argelino, que buscaba la independencia de Argelia, en ese momento una colonia de Francia en el norte de áfrica.
Los mismos Harkis contaron luego que, tal como ocurrió en la Guerra Civil Española, el que se hubieran alistado al ejercito francés, o al ejército de liberación argelino era algo que en la mayoría de los casos no dependía de los propios “ciudadanos” de Argelia, sino de las presiones que estos recibían de una parte o de otra para lograr su reclutamiento. Muy pocos eran los que querían participar de la guerra, y muchos menos los que apoyaban firmemente a un bando o al otro, pero tal como se daban las cosas a cada uno le llegaba el momento de elegir o el de quedar entre medio de dos fuegos.
Muchos Argelinos por tanto, respondiendo a las presiones de los franceses, y pensando que el ejercito de Francia sería superior en el campo de batalla, que ahí estarían más seguros, eligieron las filas de “La República”.
Finalmente Francia vio perdida la guerra y decidió abdicar. Los Harkis evidentemente quedarían en una situación comprometida, y esto lo sabía el gobierno francés muy bien. Lo lógico hubiera sido entonces evacuar a los Harkis junto con los soldados franceses, pero lamentablemente no ocurrió así...
No sólo el gobierno de Francia abandonó a los Harkis a merced de sus enemigos, que buscaría a toda costa la venganza debido a la “traición” a la patria, sino que lo hizo de forma totalmente premeditada, planeada y ordenada por los más altos mandos. Es decir, con toda lucidez se decidió la muerte de cientos de miles de hombres en nombre del “beneficio de los franceses”.
Para darnos una idea de lo macabro del asunto, un general francés que se reveló contra la orden de sus superiores denunciando ante los ciudadanos franceses las atrocidades cometidas (por supuesto encubiertas a la opinión pública) cuenta que se les ordenó una noche abandonar los campamentos, emprender la retirada hacia Francia, pero además se les ordenó expresamente no comunicarle esto a los Harkis, es más, se les ordenó retirarles todas las armas que tenían, los repuestos, la munición, y todo aquello que pudiera usarse para tan siquiera repara un arma, sin que ellos se dieran cuenta. En el campamento de este general hicieron tal cual se les ordenó, pero cuando partían en sus camiones los Harkis se despertaron y, dándose cuenta que Francia los abandonaba a su suerte, corrieron tras los camiones, y muchos de ellos se treparon a los vehículos. Este general, en ese momento de menor rango, recuerda como se les ordeno desprender a estos Harkis a culatazos de fusil, pegarles literalmente en las manos hasta que cayeran de los camiones. Así se hizo.
Durante el período de las masacres, Francia denegó a todo Harki la posibilidad de emigrar a territorio francés. Actualmente se conoce el documento que ordenaba no defender a los Harkis para evitar provocar al nuevo gobierno argelino. Por supuesto existía una inmigración clandestina, pero todo Harki (argelino “sin papeles”) que era capturado en Marsella, por ejemplo, era devuelto a Argelia sin dilación. Se pueden imaginar cual era el recibimiento que les esperaba.
Tal como resumió un Harki en su testimonio ante las cámaras de televisión: “nos mataban porque Francia no nos quería, y Argelia tampoco.”
Algunos de los pocos Harkis que sobrevivieron a tal genocidio (quedó menos de 1/3 de este grupo de desgraciados, muchos mutilados y con diversas heridas discapacitantes) emigraron luego a Francia, algo lógico teniendo en cuenta que compartían el mismo idioma de sus antiguos gobernantes.
Los que lograron entonces llegar a Francia eran incorporados, a lo que oficialmente se llamaban “Campos de Tránsito”. Tales “Campos de tránsito”, consistían en un predio cercado por altos alambrados rematados con sendos alambres de púas, a su vez rodeados por un foso lleno de agua podrida. Pero esto no era lo único que convertía a estos campos de en auténticos guetos o campos de concentración, el régimen que allí dentro era impuesto lo confirmaba con creces.
En estos campos, que casualmente durante la ocupación nazi de Francia fueron usados para concentrar a los judíos de la zona, los Harkis argelinos vivían a base de raciones que les repartían, sin electricidad, se duchaban una vez por semana y según un cronograma preestablecido en duchas comunitarias, y en asistían condiciones verdaderamente precarias a una escuela interna que les proporcionaba una pésima educación. La ropa que usaban les era proporcionada por la Cruz Roja, ya que no tenían otra forma de conseguirla dentro de su confinamiento.
A los Harkis que pretendían liberarse, escapar de su prisión (ya que eso era, pues estaban confinados dentro del Campo) o que sólo manifestaban su descontento o rebeldía de alguna forma, se les amenazaba con deportarlos o expulsarlos a Argelia, jugando aún con su miedo a ser linchados por sus compatriotas si caían nuevamente en sus manos. A su vez, todos los días los Argelinos eran obligados a izar la bandera y cantar el himno francés, so pena de castigo.
Uno de los castigos posibles, forma de coacción o directamente tortura utilizada contra los Harkis en diversas situaciones, la constituía el internar a los “refugiados problemáticos” en un hospital cercano, aduciendo que tenían problemas de “salud mental”. Todos sabían que en realidad la ambulancia aparecía y se llevaba a los más revoltosos, luego de drogarlos rápidamente in situ para que no se resistieran. Tales personas muchas veces no eran de vueltas al campo hasta haber pasado en el hospital 2, 3, 4 o 5 meses. Muchas veces retornaban con el cerebro literalmente “lavado”.
Esto campos de “transición” duraron más de 25 años...tal “transición” significó la ruina de más de una vida y fue la culpa de muchas más muertes. Es decir que hasta prácticamente la década del ´80 Francia conservó este denigrante régimen, debido a las protestas y manifestaciones organizadas por jóvenes argelinos en la capital francesa en 1975. Pese a todo, recién en 1989 los campos fueron destruidos, y sólo en parte...
Estando el genocidio, y estos hechos que le sucedieron lo suficientemente probados, habiendo innumerables pruebas históricas que los sostienen, documentos escritos y testimonios de los sobrevivientes y de los implicados, tanto de los torturadores, de los torturados como de miembros del ejército francés, un movimiento de hijos de Harkis, una nueva generación de Harkis, ha denunciado a Francia ante los tribunales internacionales por haber cometido un “Crímen Contra la Humanidad”, buscando con justicia el mismo estatus para este genocidio que el que fue dictaminado en su momento al genocidio de los judíos por parte de los nazis, por ejemplo (para más referencias ver aquí).
Tal denuncia fue hecha ante los tribunales de París en agosto 2001, abriéndose la investigación judicial en octubre de 2001. Lo más grave de toda esta cuestión es que “Da la casualidad” que el 25 de septiembre del mismo año, menos de un mes después de tal presentación de denuncia, el presidente de Francia Chirac, hace poco reelegido, aprovechó el aniversario de la masacre de los Harkis para hacer un acto conmemorativo en homenaje a los Harkis asesinados. “Da la casualidad” también que pese a la protesta de muchos argelinos y franceses, tanto ciudadanos como miembros de oposición al gobierno, Chirac omitió de forma totalmente hipócrita (otra vez, utocresía) la responsabilidad francesa, y sólo mencionó como culpables a los miembro del ejercito de liberación argelino (FNL)
Han pasado a la fecha 40 años de la masacre de los Harkis. Actualmente los hijos de Harkis se encuentran todavía identificados en Argelia, y además de ser discriminados y despreciados socialmente, no se les permite, entre otras cosas, acceder a cargos del gobierno o tener una vivienda propia. Una ley del 31 de julio de 1968 impuso "la amnistía de todas las infracciones cometidas en relación con los sucesos de Argelia". Además, las autoridades han determinado que en Francia la noción de crimen contra la humanidad sólo se reconoce en hechos producidos después de 1994 o durante la segunda guerra mundial. El tribunal de París aún no ha pronunciado un veredicto ante esta denuncia, hecha hace casi 1 año.
Recapitulando entonces, creo es evidente que la emigración no surge de la nada, los que la sufren muchas veces han contribuido de forma directa a construir la pobreza y el hambre que la crean. Actualmente sólo la toleran en la medida en que esta les garantiza una mano de obra barata y a que no causa problemas al no estar tan sindicalmente organizada como la local. O también cuando pueden echarle la culpa de los actos delictivos, la prostitución, la drogadicción, etc.
No se puede pretender vivir en otro mundo sólo cuando nuestros propios errores nos perjudican, y vivir en este cuando se trata de echar culpas, y recibir los honores, la gloria y, sobre todo, los beneficios. Hay que hacerse cargo de las cosas y esa, creo yo, es la actitud que debería tomar ahora la mayoría de los países del primer mundo, como Estados Unidos, Francia, Italia, España, y en general todos los países de la Unión Europea (que ahora con España a la cabeza están proponiendo un visado europeo común) que ahora quieren aplicar “mano dura” contra la inmigración que es responsabilidad directa de sus pésimas decisiones en materia de política exterior. Digo mal, mejor dicho en materia de “Colonización y explotación exterior”.
DE LA PELÍCULA "LO QUE PASO PASO" Título original: Li fet met. Título español: (Lo que pasó, pasó). Nacionalidad: Argelia, Francia. Año de producción: 2007. Director: Nadia Bouferkas, Mehmet Arikan. Guión: Nadia Bouferkas, Mehmet Arikan. Producción: Play film. Fotografía: Mehmet Arikan. Montaje: Mehmet Arikan, Christine Carrière. Sonido: Nadia Bouferkas. Premios: -Gran premio del jurado en el Festival l’Acharnière – Lille, Francia, 2007. -Mención especial en el 17 Encuentro de cine documental “Traces de vies”, Francia, 2007. |